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Guión para teatro de títeres

Obra de teatro: El ratón limpio y el ratón sucio
(una adaptación de los poemas "La basura" y "Educación ambiental" de la poeta Luisa Teresa Sosa)
Personajes:
-Narrador
-Ratón limpio
-Ratón sucio
 La obra se desarrolla en una casa de ratones.

Narrador: Esta es la historia de dos ratones que eran hermanos. Uno era muy limpio y siempre trabajaba para tener la casa en orden y el otro era muy cochino, desordenado y haragán, por donde quiera que pasaba iba dejando basura y desorden, por eso siempre estaban peleando.
Entran en escena los dos ratones.
Ratón limpio: (Preocupado y molesto)
No puedo seguir así,
no colaboras en nada
y siempre estas ensuciando,
la paciencia se me acaba.
Ratón Sucio: (Despreocupado, bostezando)
Ah, no mijito querido,
qué tú quieres que te diga
limpiando todos los días
¿Quiéres que pase mi vida?
 R.L: Sólo espero que procures
vivir en un ambiente sano
porque sino acabarás
comido por los gusanos.
 R.S: (Asustado)
¡Hay mi hermano no me asustes!
Qué cosas tan horribles hablas.
Me tiemblan las pantorrillas
si el corazón se me apaga.

R.L: Si tú eres organizado
nunca sentirás temor
porque te habrás preparado
para así vivir mejor.
El ratón sucio asiente
 R.L: Te sentirás responsable
por tu casa y por tu aldea.
por mejorar día a día
el medio que te rodea.
 R.S: Gracias mi hermano querido
por tu buena orientación
y preparar el ambiente
para la conservación.
 R.L: Si todos prestan su ayuda
con voluntad decidida,
pronto podrán mejorar
la calidad de la vida
R.S: Vamos a decirle al pueblo
a todos sus habitantes
que eviten en lo posible
los medios contaminantes
 R.L: Así es, porque en mutua cooperación
debe trabajar la gente,
para poder resolver
los problemas del ambiente.
 Narrador: y así nuestros ratoncitos
juntos fueron trabajando
para  poder vivir mejor
en un ambiente más sano
Oye amiguito tu ambiente
tenerlo limpio procura
pues factor contaminante
siempre ha sido la basura
Si tú limpias tu casita
los males serán menores
no habrá plaguitas ni moscas
tampoco malos olores
Todos: Unidos colaboremos
y tendamos nuestra mano
a todo recolector
que tenga el aseo urbano.
Y colorín colorado
Esta obra ha terminado

Guión para teatro (La asamblea de los ratones)

LA ASAMBLEA DE LOS RATONES

Personajes:
Titino
Ramona
Ratón Pérez
Ratón Ramón
Ratona Cola flaca
Otros ratones
Gato
Fábula de Iriarte

Escenografía:
El interior de una cueva de ratones o un telón liso.

Ideas para la Representación: Procuren hacer los ratones diferentes unos de otros: uno flaco, otro panzón (dentro de la funda le cosen una como almohada), uno bigotón, el otro con anteojos. Puede no tener escenografía pero sí deben hacer una mesita o conseguir una de juguete. Hay que tener una campanita que pueden atar a la pata del ratón con una liga.

Aparece doña Ramona y husmea por todas partes. Entra Titino.

Titino: Buenos días, doña Ramona. Hace rato que la veo muy preocupada.

Doña Ramona: ¡Cómo no lo voy a estar, Titino! Hace muchísimo rato que se fue el ratón Pérez y ésta es la hora que no vuelve.
Titino (preocupado): ¡Qué barbaridad! ¡Ojalá no se haya topado con el gato!

Doña Ramona: ¡Ni lo digas! ¡Qué apuración!

Entra corriendo el ratón Pérez. La ratona Ramona lo besa y lo abraza

Ratón Pérez (sofocado): ¡Por fin estoy en casa! ¡Vaya susto que me llevé! ¡El gato me dio una corretiza que por poco me deja sin la cola!

Doña Ramona (quejumbrosa): El gato de antes era flojo y dormilón y vivíamos más o menos tranquilos. Pero ese gato güero es una verdadera desgracia.

Titino: La semana pasada se llevó a dos primos nuestros y los guisó en pipián.

Doña Ramona: Tenemos que pasarnos la vida encerrados y con hambre. Ya no me atrevo a salir ni de día ni de noche.

Ratón Pérez: Bueno, bueno, basta de quejumbres. Tenemos que hacer algo y pronto.

Titino (entusiasmado): ¡Ya sé! Hagamos una junta de todos los ratones del barrio. Entre todos podremos pensar mejor cómo defendernos del gato.

Ratón Pérez: ¡Eso es! ¡Gran idea! Una junta... una asamblea.

Titino grita: ¡Compañeros ratones! ¡Vengan! ¡Tenemos asamblea! Es muy urgente. (Se dirige al público) Por favor, ayúdennos a llamar a los ratones...

Van apareciendo varios ratones en escena. Se acomodan en grupo. Un ratón saca una mesa. Todos alborotan y chillan en gran desorden.

Titino (toca una campana): ¡Cállense ya, por favor! (sigue tocando la campana)

Cesan los chillidos.

Ratón Ramón: se sube a la mesa y grita

En este momento me nombro presidente de esta honorable asamblea y les digo a todos los respetables ratones y ratonas aquí reunidos en este hermoso día lleno de sol, con un cielo en donde se pasean unas nubecillas color rosa... (Murmullos de desaprobación)

Ratón Pérez (Enojado) (Grita): ¡Que no hable tanto el presidente de la asamblea! ¡Al grano! ¡Al grano!

Titino (burlón): Al gato, querrás decir. (Risitas)

Varios ratones al mismo tiempo

¡Pido la palabra!
¡Yo también!
¡Yo quiero hablar!
¡Y yo!
¡Yo, por favor!

Titino toca la campana desesperadamente.

Cesan las voces.

Ratón Ramón (con voz engolada): Como les iba diciendo... estamos aquí reunidos para decidir qué hacer con ese gato güero, bigotudo, macanudo y corajudo. ¿Quién puede darnos una buena idea?

Murmullos por parte de toda la asamblea

Ratón Pérez: ¡Yo!... Pido la palabra.

Varios ratones

Que hable... que hable...

Ratón Pérez (nervioso): Pues... este... yo... com... pañeros... se me hace... este...

Varios ratones

¡Que se siente!

¡Que se calle!
¡No tiene nada que decir!

¡Qué lata!

Ratón Ramón: Orden y respeto, señores ratones. Titino tiene la palabra.

Titino: Me parece que sería una buena idea amarrar al gato.

Varios ratones al mismo tiempo

¡Eso no sirve!

¡Es muy complicado!

¡Somos muy chiquitos!

¡No tenemos fuerza!

Ratón Ramón: ¡Por favor, señores! Si hablan todos al mismo tiempo... nunca nos podremos entender. ¡Qué ratones tan indisciplinados!

Titino (al público): ¿Por qué diría que estamos aplanados?
Ratona Cola Flaca (muy modosa): Pido la palabra...

Ratón Ramón (un poquito chistoso): Tómela, señorita. ¿Cuál de todas quiere?

Ratona Cola Flaca: Yo opino que sería bueno echarle pintura en las patas al gato y así nos daremos cuenta si ya pasó.

Varios ratones

¡Es una buena idea!

¡No está del todo mal!

¡A mí me late esa idea!

Campanazos para hacer orden.

Titino: No estoy de acuerdo, compañeros. Porque si el gato se pasea por todas partes con las patas pintadas, no sabremos nunca dónde está.

Ratón Pérez: Entonces nombraremos guardias para que nos avisen si viene.

Ratones patean el suelo en señal de desaprobación y chiflan

Varios ratones
¡El gato se comerá a los guardias!
¡Vaya ocurrencia!
¡Sigamos pensando!

Campanillazos. La Ratona Cola Flaca hace señal de pedir la palabra

Titino: La ratoncita Cola Flaca tiene la palabra

Ratona Cola Flaca: Si me lo permite la asamblea, humildemente propongo otra idea: vamos a colgarle un cascabel al gato.

Varios ratones

¡Claro!

¡Es una idea genial!

¡Un verdadero descubrimiento!

¡Viva la Ratona Cola Flaca!

Aplausos entusiasmados de la asamblea.

Campanillazos para reestablecer el orden.

Ratón Ramón: Se somete a votación. (Todos levantan la mano) ¡Aprobado!

Aplausos, murmullos, campanillazos.

Ratón Pérez: Pido la palabra, me la tomo y pregunto: ¿quién le pondrá el cascabel al gato?

Murmullos de preocupación.

Varios ratones

¡He ahí el gran problema!

¡El enorme problema!

Se hace un corto silencio.

¡Yo tengo muchísimo catarro! (Estornuda)

¡Yo estoy tan gordo que no puedo correr!

¡De puro flaco, me caigo!

Yo no puedo ver de lejos.

No veo de cerca

Estoy medio sordo.

Me duelen mucho los callos...

¡Yo no me atrevo!

Todos hablan casi al mismo tiempo.

Campanillazos.

Ratón Ramón: ¡Orden! ¡Por caridad! ¡Orden!

Se hace un silencio corto.

Voces de toda la asamblea

Todos hablan al mismo tiempo.

¡Te digo que te calles!

¡Tú eres el único que quiere hablar!...

¿Por qué no cierras la boca?

Los ratones corren de un lado para otro. Se

tropiezan y se pegan.

¿Y tú, qué?

¡Estoy malo del corazón!

¡Ay... ay... no me pegues! ¡Eres un cobarde!

Surge de abajo un actor con máscara de gato güero y todos los ratones corren de un lado a otro

Ratón Pérez (grita): ¡El gato, compañeros! ¡Sálvese quien pueda!

Todos van saliendo. El gato atrapa un ratón y sale de escena con él.

Telón



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Guión para teatro (Los ciegos y el elefante)

LOS CIEGOS Y EL ELEFANTE

ANONIMO

Personajes:

Niño

Ciego 1
Ciego 2
Ciego 3
Ciego 4
Ciego 5
Ciego 6

Guía

Cuento islámico

Escenografía

Una ciudad árabe.

Ideas para la Representación
Los muñecos pueden ser de funda o de
varilla. Si son de funda, un actor puede
manejar dos títeres al mismo tiempo.
Si son de varilla,sólo un títere a la vez.
La ventaja de estaúltima forma es que
se ve más claro elmovimiento de los ciegos
al tocar el elefante.

El elefante puede hacerse de cartón
recortado, con articulaciones o sin ellas y
sostenerse con una o dos tiras de madera
pegadas por atrás para moverlo en escena.

Si alguno de ustedes toca un instrumento
musical, se pone a tocar atrás del teatrito
mientras un ciego hace como que toca el
mismo instrumento.

Los ciegos deben de llevar bastones
amarrados (y movibles) a una mano.
Cuando los ciegos se golpean, tengan
cuidado de no destruir los títeres, solamente
den la idea de que se pegan.
Esta obra pueden representarla ustedes en
teatro si se atreven a inventar un elefante
grande.

El niño entra a escena corriendo.

Niño (Grita): ¡Un elefante! Vengan a verlo, ya viene, va a
pasar por esta calle. Salgan todos, vengan a
ver al elefante... Va saliendo... ¡Un
elefante!...

Los seis ciegos van entrando despacio a
escena con sus bastones.

Ciego uno: Yo no sé cómo es un elefante.

Ciego dos: Yo tampoco lo conozco.

Ciego tres: Ni yo.

Ciego cuatro: Me gustaría saber cómo es un elefante.

Ciego cinco: Esperaremos a que pase por aquí y
podremos tocarlo.

Ciego seis: Lo tocaremos con las manos. Nuestros
dedos son nuestros ojos.

Guía (Entra con el elefante):
Abran paso, señores, dejen pasar a este gran
elefante... no les vaya a pisar un callo.

Ciego uno (Avanzando): Buen hombre, deja a estos pobres
ciegos tocar a tu elefante. Queremos conocerlo.

Guía: Está bien, acérquense uno por uno. Es
mansito, no le tengan miedo. Es bueno.

Regresa a su lugar

Ciego uno: Avanza y toca el cuerpo del elefante
Ummmmm... ya me doy cuenta: el elefante
es igual a una pared no muy lisa.

Ciego dos: Se acerca y le toca una pata
No, no es cierto lo que dices. El elefante es
igualito a un árbol. Vuelve a su lugar

Ciego tres: Le toca un colmillo
¡Mentira y mentira! Mis manos me dicen
claramente que el elefante es muy parecido a
una lanza. Regresa a su lugar

Ciego cuatro (Le toca una oreja): Ustedes están completamente
equivocados. Yo también lo toqué y estoy seguro de que
es como un abanico, y mis dedos no me
engañan. Vuelve a su lugar

Ciego cinco (Le toca la trompa): Pues a mi no me engaña nadie;
estoy seguro de que el elefante es parecido a una
serpiente. Vuelve a su lugar

Ciego seis (Le toca la cola): ¡Ninguno de ustedes sabe cómo es el
elefante! Yo opino que es como una cuerda
que sirve para amarrar bultos. Regresa a su
lugar. Todos se agitan

Ciego uno: ¿Cómo te atreves a insultar de esa manera?
Estoy seguro de que es una pared.

Ciego dos: Les digo que es un árbol.

Ciego cinco: ¡No! ¡Es una serpiente!

Ciego tres: ¡Qué serpiente ni qué nada! ¡Estoy seguro
de que es una lanza!

Ciego cuatro: ¡Mentira! Es un abanico.

Ciego seis (Grita): ¡Es una cuerda, una cuerda!

Todos tratan de pegar a los demás pero no
siempre atinan. Se hace una gran confusión
y todos hablan al mismo tiempo.

Todos en desorden:
A mí nadie me contradice... ¡Toma!... Ay,
ay... pero si yo tengo razón... Es una
cuerda... Es una pared... Una lanza, una
lanza... No, un abanico, te digo que un
abanico... Un árbol, es un árbol... ¿Quién
me pegó? ¡Ay mi espalda!

Guía: Lucha por separarlos y esquiva los golpes
¡Calma, calma! ¡Ya esténse quietos!...
oigan... escuchen... atiendan... Yo les
explicaré todo.

Se va haciendo poco a poco
el silencio. Todos resuellan, se quejan.

Guía: Todos creen tener razón, pero ninguno la
tiene. ¿Saben por qué?

Todos: ¿Por qué? ¿Por qué?

Se sube sobre el elefante

Guía: Porque cada uno de ustedes tocó una parte
del elefante. El que tocó el cuerpo pensó que
era una pared. El que tocó la pierna creyó
que era como un árbol. El que tocó uno de
los colmillos se imaginó una lanza. El que
alcanzó a tocar la oreja se figuró un
abanico. El que tocó la trompa se acordó de
la serpiente y el más chaparrito, que sólo
alcanzó a tocar la cola, estaba seguro de que
el elefante era como una cuerda.

Ciego cinco: Ahora entiendo. Sí, eso fue lo que pasó y
nos enojamos mucho.

Guía: Se enojaron tanto que hasta de palos se dieron.

Ciego uno: Nos portamos como tontos.

Ciego dos: En lugar de pensar, nos pusimos tercos.

Ciego tres: . . . Y furiosos.

Ciego cuatro: En lugar de tratar de entendernos.

Ciego cinco: Porque todos teníamos un poco de razón.

Ciego seis: Pero ninguno tenía la razón.

Guía: Claro, para conocer la verdad hay que
conocer todas sus partes.

Ciego uno: Te damos las gracias, y también al elefante,
por habernos enseñado que es mejor ponerse
de acuerdo y tratar de conocer toda la verdad.

Ciego dos: Seamos amigos de nuevo.

Ciego tres: Conozcamos bien al elefante.
Todos van circulando alrededor del elefante tocándolo.

Telón

Tomado de http://www.librodot.com/

JEFATURA DEL PUEBLO de Aquiles Nazoa

JEFATURA DEL PUEBLO

de Aquiles Nazoa

En un pueblo cualquiera del interior de venezuela, la mañana de un domingo. Acaba de formarse un pleito de gallera

MELECIO: ¡No, no ,ustè me paga mi gallo! ¡Eso lo arreglamos en la jefatura!

ULPIANO: Pero Melecio, chico, hazme el favor, ven acá, chico...

MELECIO: ¡No, señor! ¡Tu me pagas mi gallo, es lo que es!

ULPIANO: Bueno, vale, está bien; vamos a la jefatura y ya está.

UNA MUJER: ¡Ay, Dios mío dígame ese hombre peleando con su compadre de sacramento a ver si le sale el diablo! (Los de la disputa van a la jefatura con todo el pueblo atrás. La jefatura está cerrada. Tocan fuertemente al portón. Nadie contesta).

ULPIANO: Ahí ta, pues, la jefatura ta cerrada. Vamos a ver qué me vas a hacer ahora.

MELECIO: ¿Cerrada? ¡Ya me vas a pagar mi gallo es lo que es!

(Vuelve a tocar al portón varias veces, con largas pausas entre llamada y llamada, esperando inútilmente aque alguien le conteste. A las mil y quinientas oyen adentro una voz lejanísima. Se entabla a través de la puerta un diálogo a gritos, como los que se oyen junto a los ríos de una orilla a la otra).

LA VOZ: ¿Quién es?

MELECIO: ¡Gente de paz ! ¿Ahí ta el jefe civil?

LA VOZ : ¡Ta pa los toros coliaos!

MELECIO: ¿Y el secretario?

LA VOZ: Tampoco. ¡Ta pa una telnera en la orilla del río!

MELECIO: ¿Y el polecía?

LA VOZ:¡Salió pa ve un choque y no ha vuelto!

MELECIO: ¡ Ah caracha!...¿Y usté quién es?

LA VOZ: Yo soy el arrestao, pero no le puedo abrí porque me estoy bañando...

MELECIO: Ah bueno, mire, entonces ponga cuidado: cuando venga el jefe civil...

LA VOZ: Ajá...

MELECIO: ...usté le dice que por ahí vino Melecio a arreglá un asunto de un gallo que me malogró mi compadre Ulpiano... Pero que como él no estaba aquí, nosotros vamos a seguí peleando y volvemos más tardecita, ¿yalosabe?

LA VOZ: ¡Bueno, no tenga cuidao!...

MELECIO: Bueno, muy agradecido.
(Se dispone a irse pero...)

LA VOZ: ¡Mire!...

MELECIO: ¿Ajá?

LA VOZ: ¿Usté me quiere hacé un favor?...
MELECIO: ¡Cómo no!...

LA VOZ: Ah, bueno, mire. ¿Usté sabe ahí junto e la barbería del Tuerto Elías, esa casa e tejas donde se la pasa un mochito en la puerta?
MELECIO: Sí...
LA VOZ: Entonces, mire: me hace el bien de avisámele allá a Encalnación Carrillo que Ismaelito está arrestao desde anoche, porque estaba pelao en el botiquín de la plaza y le quebré la totuma e vidrio a la motorola...Y que me mande un pantalón, ¿sabe?, polque el que tengo es el de parrandeá...!

MELECIO: Ah bueno. Como a mi compadre lo van a arrestá de toas maneras por el inconveniente 'el gallo, yo le digo que se lo mande con él. ¿Yalosabe?

LA VOZ: ¡Bueno!...

MELECIO: Bueno, pues.

LA VOZ: Bueno...

Obra de teatro El Nietecito de Jacinto Benavente

EL NIETECITO
de JACINTO BENAVENTE

Estrenada en el Teatro del Príncipe Alfonso el 27 de Enero de 1910.
(Comedia en un acto inspirada en un cuento de los hermanos Grimm).

PERSONAJES

MARTINA
JUAN
EL ABUELO
EL Tío SATURIO
EL NIETO
EL NIETECITO


ACTO ÚNICO
Casa pobre.


ESCENA P R I M E R A

MARTINA y JUAN
MARTINA: Te digo que no hay paciencia...
JUAN: Pero, mujer... ¿Y qué quieres que yo le haga? Es mi padre...
MARTINA: ¡Tu padre! ¡Tu padre I Razón para que no anduviera murmurando de mí por todo el pueblo. Ayer tuve una muy gorda en el arroyo con la Patro, la de Matías el sordo..., hoy he tenido otra en la Plaza con la del tío Piporro... Y es tu padre, que va diciendo por ahí que aquí le tratamos como a un perro, después de haberle gastado la hacienda... ¡Buena cuenta hubiera él dado de todo! Ya veíamos el paso que llevaba... Si nosotros no nos hubiéramos hecho el cargo... y de mí, ¿qué motivos tiene para que jarse...? El es quien me trata como a una cualquier cosa, y siempre está gruñendo por todo... Yo, ¿en qué le falto? Dilo tú... ¿Le falto yo en algo a tu padre? Dilo, hombre...Que parece que le quieres dar la razón todavía... Esto me faltaba... Seré yo la que está demás en esta casa... ¡No es eso!
JUAN: ¡Calla, mujer! Si yo no digo nada... Lo que te digo, es que a las personas en llegando a cierta edad hay que dispensarlas más de cuatro cosas. Padre va para los ochenta... Pero él quiere hacerse la ilusión de que todavía puede valerse y de que es muy nuevo... Y como está hecho a mandar siempre en todos y a que todos le obedezcamos, no se hace a verse arrinconado...
MARTINA: Para lo que le conviene ya sabe valerse, ya. En casa, mucho lloriquear y mucho quejarse de achaques...; pero para andar por ahí de corro en corro á despellejarnos, bien terne está. Ahora mismo estará en la sola na con todos los holgazanes, y cuchareteras del pueblo, contándoles si le damos de comer en un rincón y si duerme en el suelo sobre un montón de paja... Como si estuviera para dormir en una cama... para caerse como la otra noche y que nos dé un susto, ni se le pudiera poner á la mesa, para romperlo todo, que me ha dejado sin platos y sin vasos... Hasta la cazuela de barro me ha roto esta mañana... Así es que le tengo esta escudilla de madera para que coma...
JUAN: ¡Mujer! ¡La del perro!
MARTINA: La he fregao muy bien... Nos dejaría sin cazuelas... Está too temblón... Y que yo creo que lo bace adrede pa desesperarme.
JUAN: ¡Mujer! Eso no.
MARTINA: Todos los viejos tienen muy mala intención... Y tu padre la ha tenido siempre conmigo; pa ver que tú y yo tengamos cuestiones. Se goza en eso.
JUAN: ¡Mujer!
MARTINA: Mira ande viene Antolíu... Se lleva el chico pa que le oiga hablar mal de nosotros... A bien que me lo cuenta too...

ESCENA II

Dichos, EL ABUELO, EL NIETO
ABUELO: No corras, demonio... Me trae a la rastra. . . Condenao de chico. , .
NIETO: Pa qué está usté tan viejo...
ABUELO: ¡A ver si te doy! ¿Es este el respeto que tieés a tu abuelo! Por supuesto, así te enseñan. No tienes tú la culpa, no.
MARTINA: Eso, eso. Soliviante usté también al chico.
ABUELO: ¿Os parece decente cómo me trata! Delante de todos me ha levantao la mano.
JUAN: ¡Antolín!
ABUELO: Si uno de mis hijos se hubiera atrevió a tanto con mi padre..., la mano le corto...Ya lo creo.
MARTINA: Gomo vuelvas a ir con el abuelo a parte ninguna... ¿Qué te tengo dicho? NIETO: Si es él el que quiere llevarme siempre consigo... y no quiere que me aparte de su lao... y yo me canso... no quiere más que estar sentao.
ABUELO: Y él no quiere más que hacer barrabasadas... Con todos tiene que meterse... Anda, anda, que buena crianza te están dando. Ya verás cuando tengas que ir a servir a un amo o a servir al rey, ya aprenderás, ya...
NIETO: ¡Ay, madre!
MARTINA: ¿Qué te pasa?
NIETO: Que el abuelo siempre me está diciendo que me van a pesar mucho cuando sea grande.
MARTINA: No sabe más que atemorizar al muchachito. ¡Se goza en eso!
ABUELO: Le digo lo que tié que pasar, pa que lo sepa, que no es hijo de rico.
MAETINA: Pasará lo que pasamos tos...; pero no sé qué saca usté con decírselo. Calla, mi rey...Que el abuelo no sabe lo que se dice...
ABUELO: Así, así... pa que me respete... Anda, pégame, hijo... pa dar gusto a tu madre... que quisiera verme muerto...
JUAN: Vamos, padre,
ABUELO: Y hace bien. Si mi hijo se lo consiente... Pa que tu madre, que en gloria esté, delante de mí le hubiera faltao a mi madre, que Dios perdone... Pué que del primer zurrío...
MARTINA: Los viejos no se acuerdan ustedes de tiaa. Siempre creen ustedes que en su tiempo oran otras cosas.
ABUELO: En mi tiempo había más respeto a los padres y más temor de Dios.
MARTINA: Tampoco los viejos serían tan casquivanos, ni querrían presumir de mozos.
ABUELO: Mi padre murió de noventa años, y, mientras vivió, en nuestra casa no se oyó más voz que la suya...
MARTINA: Claro está. Como que le dejaron ustedes solo y así murió, con el perro al lao por toda compañía...
ABUELO: ¡Mientes, deslenguada, mientes!
MARTINA: El deslenguado y el escandaloso es usted, que nos anda desacreditando con too el pueblo... A mí y a su hijo...
ABUELO: Lo que hago es no decirle a nadie lo que yo paso... cuando tóos mo dicen que no debiera pasar por ello.
MARTINA: Los que quisieran gobernar en la casa de uno, como si en la del que más y el que me nos no hubiera que poner orden...
JUAN: Bueno. ¿Queréis dejarlo ya"! Calla tú, y usté, padre... Vamos a comer, que es la hora...
MARTINA:Too está listo.
JUAN: Pues a comer.
ABUELO: Yo, a mi rincón.
MARTINA: Aquí tié usté.
NIETO: La cazuela del perro.
MARTINA: ¿Te pues callar, condenao
ABUELO: Esta no se rompe; ya pues estar tranquila.
MARTINA: Así nos quitamos de disgustos. ¿No te gusta?
JUAN: Es que no tengo gana. Almorcé mucho.
NIETO: Póngame usté más, madre.
MARTINA: Toma... ¿Lo ve usté? Si hubiera sío de barro... Luego dirán...
ABUELO: Es que hoy estoy más temblón que nunca... No sé qué tengo...
MARTINA: ¿Qué ha de tener usté? Lo que tendremos todos si Dios no se acuerda antes de nosotros. . Años...
ABUELO: Años y penas... que es lo mismo, cuando a la vejez no hay el consuelo de los hijos...
MARTINA: Quéjese usted. 'Quiere usted más?
ABUELO: No... no quiero más... Toma... no se caiga otra vez...
JUAN: ¡Ea!..., yo voy pa la herrería, que dejé un piro a afilar...
MARTINA: ¿No quieres la ensalada?
JUAN: No.
MARTINA: No has comió nada. ¿Qué tienes?
JUAN: ¿Qué he de tener? (Sale.)
MARTINA: ¿Qué ha de tener? Que usté ha de desazonarnos a todos...
ABUELO: Yo tenía que ser... ¡Ay, si los hombres supieran ser hombres! Cría hijos con las fatigas del mundo, pa que cualquier mujer los gobierne luego... que le pegarían a uno, si ella se lo mandaran...
MARTINA: Así me paga usté más de cuatro cuestiones que yo le evito con su hijo. A usté hay que dejarle...
ABUELO: Más dejao que estoy...
NIETO: Déme usté otro cacho de pan, madre.
MARTINA: Toma... Y ahí te dejo con el abuelo... A ver si no tenemos pelea...
NIETO: Yo voy con usté, madre...
MARTINA: Que no vienes..., que voy a llegarme a casa de una vecina que está muy mala... y no hace falta chicos...
NIETO: Yo no me quedo con el abuelo.
MARTINA: ¡Mira que te doy!
NIETO: Ya le diré a padre que me ha pegao usté por culpa del abuelo.
ABUELO: Sí, sí... Contra mí todos... Toda mi sangre…
MARTINA: Ahí se queda usté. (Sale.)

ESCENA III

EL ABUELO, EL NIETO

ABUELO: ¿No me das un cacho de pan?
NIETO: Si usté ya ha comió.
ABUELO: Anda, anda, que era por probarte la voluntad... y por si podía comer en esta casa un cacho de pan que no fuera amargo...
NIETO: Que no me haga usté miedos, abuelo.
ABUELO: ¿Yo...? ¡Pobre de mí! (Asoma a la puerta el tío Saturio. Sale el Nieto.)

ESCENA IV

EL ABUELO, EL TÍO SATIRIO

SATURIO: La paz de Dios, Ave María...
ABUELO: Sin pecado... ¡Ali! Que eres tú, Saturio
SATURIO: Yo mesmo,
ABUELO: ¿De ande vienes?
SATURIO: De ande mismo siempre... ¡Que! ¿No está la Martina !
ABUELO: Mismo ahora salió... ¿Cómo te pinta?
SATURIO: Viviendo vamos... ¿Y usté?
ABUELO: No tan bien como tú. Que tú al fin y a la postre... te bandeas solo…
SATURIO: ¡Tan solo!
ABUELO: ¿Supiste de tus hijos?
SATURIO: De ninguno de ellos sé, va pa tres años... ¡siete hijos escarriados por el mundo! De alguno sé que vive muy regularcitamente… Le escribí por si en algo quería valerme...
ABUELO: Y no tuviste respuesta... ¡Y tus hijas?
SATURIO: Esas son peores... que aún tienen valor para pedirme a mí... sabiendo cómo vivo, de las buenas almas... que van faltando más cada día...
ABUELO: Ese es el consuelo... Que a mí aun me dolería más bailar caridad en los extraños, cuando no la tienen mis hijos... No habiéndola en parte denguna, señal será que no la hay en el mundo...
SATURIO: Mala cosa es llegar a viejo; pero nunca creí recibir este pago.
ABUELO: ¿De los hijos, dices? No esperes otro. Muchias veces de mozuelos... andábamos a nidos y nos traíamos pa casa las nidadas de pájaros... y los poníamos en jaulas..., y era de ver cómo los padres venían de muy lejos para dar de comer a sus hijos... y no les asustaban nuestras voces ni nuestros cantazos... Pero una vez que cazamos a los padres y dejamos en el nido a los hijos que ya volaban..., denguno vino a ver a los padres... Entonces no tenía uno capacidá… Pero bien había que aprender..., bien...Que si en el mundo tuviera que ser que los hijos fueran los que cuidaran a los padres, y no los padres a los hijos, ya se hubiera acabao el mundo, tío Saturio...
SATURIO: ¡Qué razón tié usté! Yaya... conservarse, que cuando Dios no se acuerda de nosotros, por algo será... Luego daré la vuelta por si tién voluntad de dejarme algo... que usté ya sé que no puede...
ABUELO: ¿Qué voy a darte yo? Que te mires en mí, que peor que tú lo paso... en casa de mis hijos...
SATURIO: Con Dios, abuelo.
ABUELO: Anda con Dios, Saturio...

ESCENA ULTIMA

EL ABUELO, MARTINA y JUAN; luego EL NIETO
JUAN: Entra pa casa y no me sofoques...
MARTINA: Pero, ¿no lo ves tú? ¿No lo estás viendo? ¡Que en todas partes tengan que decirme algo por la culpa de tu padre...!
JUAN: Si no fueras ande no te llaman...
MARTINA: ¿Qué le ha ido usté contando a la de Críspulo?
ABUELO: Yo, na. ¿Tú crees que no se sabe too en el pueblo? Yo nada digo, no por ti, por mi hijo... que más vergüenza pasaría yo de contarlo que vosotros de liacerlo y él de consentirlo...
MARTINA: Pero, ¿tú, oyes...?
JUAN: Calla, que...

(Entra el Nieto con unos pedazos de madera, un martillo y clavos.)

NIETO: Padre... Déme usté unos clavos pa apañar esto.
JUAN: Déjame ahora... ¿Qué andas haciendo ahí?
NIETO: Esto...
JUAN: ¿Qué es eso?
NIETO: Una escudilla como la del perro...
JUAN: ¿Eh? ¿Y quién te ha mandao a ti...? ¿Pa qué haces eso?
NIETO: Pa daros de comer cuando seáis viejos como el abuelo...
ABUELO: ¡Ah! ¡Los hijos!
JUAN: ¿Eh? ¿Qué dice este hijo?
MARTINA: ¡Jesús!
JUAN: Ya lo oyes...
MARTINA: ¡Señor!
JUAN: Nos está mereció, nos está merecío... Ven acá... ¡Padre! ¡Perdóneme usté, perdóneme usté!
MARTINA: sí, señor. ¡Perdónenos usté!
ABUELO: Ya lo veis..., ya lo veis... Todo se pasa. Hijo eres, padre serás; cual hiciste, tal tendrás. . .
JUAN: Ven a pedir perdón al abuelo y a quererle mucho y a respetarle mucho... como yo...
ABUELO: Como tú me respetes, eso es..., no como tú le digas...
MARTINA: Se sentará usted a la mesa... aunque lo rompa usté too, y tendrá usté su buena cama; y tú... ya estás tirando eso...
JUAN: No... Aquí siempre..., siempre delante... como en un altar...
NIETO: Yo no creí hacer mal alguno.
ABUELO: No, hijo mío..., al contrario... Mucho bien, mucho bien has hecho... Ven que te dé un beso. Ahora sí, ahora eres mi nietecito...
¡Bendito seas!


TELÓN